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Manola Diez de La Granja VIP, es uno de los personajes más polémicos del reality show de TV Azteca. Desde el primer día de confinamiento, la actriz ha tenido varios enfrentamientos con distintos habitantes por cosas que comúnmente no tendrían que ser causa de conflicto, situación que ha generado mucho rechazo en redes sociales por parte del público que sigue este programa.
En varias ocasiones, la misma actriz ha mencionado que su psiquiatra le diagnosticó hipersensibilidad, lo que provoca que reaccione exageradamente a situaciones que no lo ameritan. Pero ¿qué es esto y cuáles son sus características?
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La hipersensibilidad emocional no es un trastorno, sino un rasgo de personalidad. Se caracteriza por una respuesta intensa ante emociones propias y estímulos externos.
Las personas con esta característica suelen reaccionar con fuerza ante críticas, muestran una empatía elevada y responden con malestar ante situaciones sociales que interpretan como rechazo o abandono. Esta forma de sensibilidad puede dificultar el manejo emocional, especialmente si hay antecedentes de experiencias dolorosas.
Si no se regula, puede provocar estrés, ansiedad, cansancio y conflictos interpersonales. Este rasgo está vinculado con la capacidad creativa, la intuición y la atención a lo que consideran justo.
Para controlarlo, es necesario comprender cómo y por qué se reacciona. Esto permite desarrollar formas de respuesta más equilibradas, pero para lograrlo se requiere identificar experiencias previas que influyan en la sensibilidad actual.

Durante una dinámica nocturna junto al fuego en La Granja VIP, Manola Diez compartió con sus compañeros uno de los momentos más dolorosos de su vida: el accidente que sufrió su hijo Max hace más de una década, y que desencadenó en ella una profunda ansiedad y una hipersensibilidad emocional que aún la acompaña.
El hecho ocurrió en 2012, cuando Max tenía apenas seis años. Durante unas vacaciones familiares en Cancún, el pequeño —hijo de Manola y el empresario Roberto López— sufrió un accidente doméstico mientras estaba al cuidado de sus familiares.
Según ha relatado la actriz en diversas entrevistas, Max intentó abrir una gelatina por sí mismo. El utensilio se resbaló y terminó provocándole una grave lesión en el ojo. El impacto fue tan severo que, aunque los médicos lograron preservar el globo ocular, la pérdida de visión fue irreversible.
Al regresar a casa tras enterarse del accidente, Manola intentó mantener la calma para no angustiar aún más a su hijo. Pero fue Max quien, con una madurez conmovedora, le narró lo sucedido con una frase que la marcó para siempre: “Yo me lo saqué solo, me quedé con el ojo en mi mano”.

El primer día de confinamiento, Manola Diez tuvo un fuerte enfrentamiento con Carolina Ross por una piña. Fue en ese momento que pidió ayuda a la cantante para que partiera una piña… [se omite texto por extensión].
Ante esta situación, Carolina no pudo evitar hacer gestos de sorpresa, lo que Manola interpretó como una burla y la señaló de hacerle “caras y gestos”.
El segundo encuentro fue con Kike Mayagoitia, que al ver cómo Manola acorralaba a Carolina con sus reclamos, decidió meterse para apaciguar la discusión.
Esto, lejos de calmar a Manola, encendió más el fuego, y la actriz terminó por reclamarle al conductor que no la eligiera en la primera actividad del reality y la pusiera en riesgo de nominación.
El tercer conflicto sucedió con Omahi. Mientras limpiaban los establos, Manola le pidió prestada su pala.
Omahi le dijo que la estaba ocupando, y esto bastó para que Diez estallara en furia y comenzara a recriminarle su negativa, argumentando que no solo hablaría con el capataz (Sergio Mayer Mori), sino que lo único que ella quería hacer era acercarse a él para conocerlo mejor.
Su cuarta pelea se dio con La Bea mientras ambas preparaban el desayuno para los demás granjeros. El conflicto surgió porque la standupera le comentó que le estaba poniendo demasiado queso a las quesadillas y que no iba a alcanzar para todos los habitantes.
Ante esto, Manola reaccionó y le reclamó por qué le hablaba así, si ella siempre había sido amable con ella, a lo que La Bea respondió: “Sólo te estoy diciendo que es mucho queso”.
La actriz de Clase 406 no se quedó callada y volvió a reclamarle, diciendo que la estaba “picudeando” y que se refugiaba en Alfredo Adame para seguirla tundiendo. La comediante, con poca paciencia y harta de Manola, le dijo de forma contundente: “Piensa lo que quieras, Manola”.
La participación de Manola Diez en La Granja VIP ha puesto sobre la mesa una condición emocional poco comprendida. Su historia personal y sus reacciones en el reality revelan la complejidad de vivir con hipersensibilidad. Más allá del conflicto, su caso invita a reflexionar sobre empatía, límites y salud mental.