Lizzie Borden: la historia real detrás de Monster

La historia real de Lizzie Borden, el caso que inspiró Monster: Lizzie Borden Story

El nombre de Lizzie Borden quedó ligado para siempre a uno de los casos criminales más inquietantes de Estados Unidos. En agosto de 1892, Andrew y Abby Borden fueron brutalmente asesinados en su propia casa, en Fall River, Massachusetts, y las sospechas terminaron sobre la hija menor de la familia.

El caso provocó una enorme conmoción y rápidamente se convirtió en una obsesión nacional. La figura de Lizzie Borden quedó rodeada de especulaciones, contradicciones y preguntas que siguen sin respuestas.

Pero el interés por este episodio no solo fue por la violencia del crimen. Alrededor de Lizzie Borden quedaron expuestos los prejuicios de clase, género y etnicidad de la sociedad de finales del siglo XIX.

Lizzie Borden: la historia real detrás de Monster
Foto: Netflix

En esa época, Fall River era un importante centro textil y, al mismo tiempo, un lugar donde convivían profundas tensiones sociales. Andrew Borden pertenecía a una de las familias más adineradas de la ciudad, aunque su estilo de vida no correspondía con la imagen de lujo que podía esperarse de alguien con su fortuna.

Según Smithsonian Magazine, Andrew prefería vivir entre comerciantes e inmigrantes en lugar de instalarse en las mansiones de la Colina, donde residía gran parte de la élite local.

Dentro de ese ambiente creció Lizzie Borden, quien tenía 32 años al momento de los asesinatos. La joven acudía a la iglesia y participaba en actividades benéficas, pero también tenía el deseo de abandonar un barrio cuya población extranjera aumentaba cada vez más.

La mañana del 4 de agosto de 1892, Lizzie estaba en la casa junto con la empleada doméstica irlandesa Bridget Sullivan y Abby, su madrastra.

Horas después, Abby fue encontrada muerta en el segundo piso. Había recibido 19 golpes supuestamente de un hacha. Más tarde, Andrew fue localizado en la sala con otras diez heridas similares.

La escena no ofrecía una explicación sencilla. No había testigos del ataque, tampoco señales de robo, agresión sexual o lucha evidente. Además, el arma homicida nunca pudo ser identificada con certeza.

Emma, la hermana mayor de Lizzie, no estaba en casa ese día porque andaba de vacaciones a unos 24 kilómetros de distancia. Por ello, las únicas adultas presentes eran Lizzie y Bridget Sullivan.

En un principio, la investigación no apuntaba directamente a la hija de Andrew; los prejuicios relacionados con el género y el origen llevaron a la policía a buscar a un hombre extranjero. Incluso detuvieron a uno, aunque fue puesto en libertad por falta de pruebas.

Lizzie Borden: la historia real detrás de Monster
Foto: Netflix

Las primeras declaraciones de Lizzie Borden comenzaron a despertar dudas. La joven explicó que había encontrado el cuerpo de su padre después de regresar del granero y posteriormente llamó a Bridget para solicitar ayuda.

Sin embargo, hubo un detalle que llamó especialmente la atención de los investigadores: Lizzie no buscó inicialmente a médicos del vecindario que tenían origen irlandés o francocanadiense. En cambio, consideró que únicamente un médico “yanqui” era lo suficientemente digno.

Ese episodio fue prueba fehaciente de las barreras culturales que atravesaba la localidad de Fall River y que también influyeron en la manera en que las pistas fueron interpretadas.

La tensión aumentó cuando la prensa y los distintos sectores de la sociedad se posicionaron frente al caso. El Fall River Globe, periódico del alcalde irlandés, mantuvo una postura acusatoria hacia Lizzie Borden, mientras que el diario relacionado con la clase alta salió en su defensa.

La imagen pública de Lizzie tuvo un peso importante. Fue presentada como una mujer religiosa, maestra de escuela dominical, miembro activo dentro de la iglesia y dedicada a obras benéficas. Para una gran parte de la sociedad a la que pertenecía, resultaba difícil aceptar que alguien con ese perfil pudiera cometer un crimen tan brutal.

Durante los interrogatorios también aparecieron contradicciones. Lizzie ofreció versiones contradictorias sobre sus movimientos dentro de la casa. A ello se le sumó un presunto intento de comprar ácido prúsico el día anterior a los asesinatos, además de la quema de un vestido, hechos que incrementaron las sospechas en su contra.

A pesar de ello, los análisis científicos realizados en ese momento no encontraron rastros de sangre en las herramientas recuperadas ni en la ropa entregada a las autoridades.

Otro elemento que influyó en la percepción de su comportamiento fue la morfina. Algunos testigos atribuyeron sus problemas de memoria y su actitud distante a los efectos de una dosis elevada que le había sido recetada después del trauma provocado por los asesinatos.

La detención de Lizzie Borden ocurrió el 11 de agosto y generó una fuerte reacción pública. Varias agrupaciones femeninas se pronunciaron en su defensa. La fiscalía contaba principalmente con pruebas circumstantiales, pero no contaba con un arma homicida ni un móvil para el homicidio.

Lizzie Borden: la historia real detrás de Monster
Foto: Netflix

Cuando comenzó el juicio, Lizzie Borden apareció ante el tribunal con una imagen recatada y serena. Sus abogados habían recomendado esa apariencia y la prensa la describió como una mujer “modesta y bien educada”.

Su comportamiento y su posición social terminaron formando parte de la percepción pública del proceso. Además, la familia tenía los recursos suficientes para contratar abogados de primer nivel, algo que influyó en las condiciones del juicio.

La deliberación fue sorprendentemente rápida. De acuerdo con Britannica, el jurado tardó poco más de una hora en emitir el veredicto: Lizzie Borden fue absuelta.

Dos meses después del fallo, Lizzie y Emma se mudaron a una mansión ubicada en la Colina. Sin embargo, una parte de la élite local les dio la espalda.

La vida después del juicio tampoco fue sencilla para Lizzie Borden. Los niños la molestaban con burlas y, según testimonios recogidos por Smithsonian Magazine, terminó alejándose de la vida social de Fall River. Sus viajes a Boston y Nueva York se convirtieron en una forma de mantenerse distante de aquel entorno.

Con los años, incluso su relación con Emma se rompió. Las dos hermanas murieron en 1927, con apenas nueve días de diferencia.

Más de un siglo después, su nombre continúa asociado con uno de los episodios criminales más famosos de Estados Unidos. La historia de Lizzie Borden en Netflix también permite observar cómo las diferencias de clase, género, religión y cultura podían influir en la manera de interpretar un crimen y en la memoria que una sociedad conserva de él.

¿Qué opinas del caso de Lizzie Borden? La absolución puso fin al juicio, pero no a las dudas. Sigue leyendo veoveoseriesypelis.com para conocer más historias reales, series y producciones que han llevado casos sorprendentes a la pantalla.

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